La Lucha Canaria, Deporte y Cultura
El origen de la Lucha Canaria se remonta a nuestros primeros habitantes (aborígenes guanches) rescatando alguna memoria a través de ciertos escritos de la época de la Conquista en los cuales se hace referencia a la gallardía y “maña” con la que se enfrentaban dos oponentes en una lucha cuerpo a cuerpo, probablemente para disipar querellas por la propiedad de terrenos o solucionar otro tipo de conflictos. Entre estos escritos encontramos, quizá el más importante documento, el poema escrito por Antonio de Viana, historiador, médico y poeta canario que lleva por nombre “Antigüedades de las Islas Afortunadas”, ya que narra los hechos de los guanches sucedidos en la época de la Conquista y donde se describe una lucha que se relaciona estrechamente con la lucha canaria actual.
Nuestra Lucha Canaria, tal como se practica hoy, es el símbolo del deporte en nuestra cultura, es la esencia misma con la cual los Canarios nos identificamos y de la cual transmitimos nuestro sentir y pundonor a través de las “mañas” que usamos para derrotar al adversario, valiéndonos de nuestra inteligencia y astucia, y utilizando la fuerza del adversario a nuestro favor.
Las “mañas” en la lucha canaria hacen referencia al conjunto de movimientos utilizados para derribar al adversario sin llegar a golpearlo en ningún momento y sin buscar lastimarlo sino desequilibrarlo, utilizando para ello brazos, piernas y el cuerpo. Las mañas se dividen en tres grandes grupos: mañas de agarre, de bloqueo y de desvío respetando siempre las reglas establecidas y custodiadas por el árbitro.
La lucha canaria se desarrolla dentro de un círculo denominado terrero con dos círculos concéntricos de 15 y 17 metros de diámetro. Termina cuando uno de los oponentes es derribado o toca el suelo con cualquier parte de su cuerpo que no sea la planta del pie.
La lucha Canaria constituye el deporte autóctono más practicado en todo el territorio.





